En los últimos 40 años, alrededor de 30%
de las regiones naturales del planeta se han venido deteriorando de
manera irreversible, período durante el cual se ha incrementado la
presión humana sobre los recursos naturales y el ambiente hasta en 50%.
Cada segundo media hectárea de bosques
es destruida, las emisiones globales de dióxido de carbono sumaron en
2015 alrededor de 32 mil millones de toneladas, doblando la cantidad que
se registró en 1950, y todavía más de 4 mil millones de seres humanos
carecen de agua potable.
La situación es alarmante, pues además de las presiones humanas, los acuerdos internacionales se irrespetan.
A todo ello debemos agregar el efecto
que ha tenido el acelerado crecimiento poblacional, que alcanza a más de
siete mil millones de personas que demandan espacio, comida y energía,
con la correspondiente generación de residuos y desechos, incluyendo
algunos altamente contaminantes.
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